No me considero ninguna exploradora de grandes cualidades. Pero creo que al observar descubro, adivino en los ojos de la gente cómo se sienten, qué quieren o qué no.
Apareciste como un vendabal de alegria, de sencillez, de sana ternura. Ésa forma basta de comunicarte, timida a ratos, de sonreir, de mirar sin mirar, de sonreir sin ser visto...de ser.
Y así, cuando más tranquila estaba, te convertiste en mi feliz descubrimiento (como las almendras en las pipas), y me hiciste, por ratos sonrojarme, y creerme una exploradora de 10, con nota, sobresaliente, y decidí que quiero conocerte, que te dejes, y dejar que te acerques.
Quiero comer más pipas (con almendritas) contigo, y recorer la sierra, y quizá éste descubrimiento tenga una oportunidad.
Eres mi parte bonita del verano, mi mayor hallazgo, el alfiler desprendido, la sonrisa y los bailes de la noche, mi as de corazones...mi pueblitis-aguda.
viernes, 17 de septiembre de 2010
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