viernes, 17 de septiembre de 2010

PIPAS (con almendras)

No me considero ninguna exploradora de grandes cualidades. Pero creo que al observar descubro, adivino en los ojos de la gente cómo se sienten, qué quieren o qué no.

Apareciste como un vendabal de alegria, de sencillez, de sana ternura. Ésa forma basta de comunicarte, timida a ratos, de sonreir, de mirar sin mirar, de sonreir sin ser visto...de ser.

Y así, cuando más tranquila estaba, te convertiste en mi feliz descubrimiento (como las almendras en las pipas), y me hiciste, por ratos sonrojarme, y creerme una exploradora de 10, con nota, sobresaliente, y decidí que quiero conocerte, que te dejes, y dejar que te acerques.

Quiero comer más pipas (con almendritas) contigo, y recorer la sierra, y quizá éste descubrimiento tenga una oportunidad.

Eres mi parte bonita del verano, mi mayor hallazgo, el alfiler desprendido, la sonrisa y los bailes de la noche, mi as de corazones...mi pueblitis-aguda.